martes, 24 de junio de 2014

De amores imposibles

Hacía mucho tiempo que no lloraba por nadie, y eso era algo que me asustaba. Puede parecer irónico, pero me gusta llorar cuando alguien es el motivo, porque de alguna forma eso demuestra que esa persona me importa. El miedo a abrirme de nuevo creó una coraza que nadie hasta ahora había conseguido romper. Y ahí entras tú. 

Tú, y ese olor que tu cuerpo desprende y se queda en mí. Nunca te lo he dicho, pero cada vez que te marchas me quedo hipnotizada, disfrutando de ese perfume que has dejado por todo mi cuerpo. 

Tú y esa mirada tuya, que puede desde hacerme temblar, hasta calmar mi tempestad.

Tú y esa manera tuya de despertarme. Me encanta que lo primero que hagas al abrir los ojos sea buscar mi piel, para así poder acariciarla. 

Tú y tu forma de besarme. Ya te he dicho que nunca otros labios me habían hecho sentirme como si perteneciese a otro cuerpo, como si ya mis movimientos no dependieran de mí, como si fuésemos una sola persona. 

Tú. Lo único que me duele de todo esto es que el final estuviese escrito desde el principio, y puede que en parte eso sea culpa mía. Pero quiero que sepas, que me has devuelto esa parte de mí que faltaba porque alguien se la había llevado, y para mí eso es mucho. 

Solo quiero decirte, que sé que tú si eres mi tipo, que me habría encantado desayunar contigo todos los días, y darte las buenas noches desde tu misma cama. Sin embargo, a veces las cosas no salen bien, y sé que pronto estarás durmiendo bajos los brazos de otra, pero puedo asegurarte que ella no te recordará con una canción de 'Oasis', ni te mirará de reojo mientras te haces el dormido, ni te verá en cualquier luna llena,, ni te besará como lo hago yo.  

Me quedo con haberte entregado todo lo que me has pedido y más, y me queda el saber que lo que sentiste por mí, empezó justo en el momento en el que nuestras miradas se cruzaron. Porque aunque tú no quieras arriesgarte ni yo quiero dar el paso, tu y yo estamos hechos el uno para el otro. Y siempre lo estaremos, aunque eso se quede en una idea, en un dulce sueño, y no es una deseosa realidad.

domingo, 22 de junio de 2014

De ti

Y te puede parecer extraño, pero hoy he vuelto a soñar contigo estando despierta. Hace tiempo que lo hago. Sueño con cosas que nunca antes había esperado desear: un café a media tarde, una sonrisa, un cuento, dos palabras y una canción. A veces me parece tan simple que me asusta.

En realidad no sé qué es lo que me da miedo, si perder tus caricias o el engancharme a ellas por completo. Ya no sé dormir si antes no imagino tus dedos rozando mi piel, dejando tu olor en mi cuerpo. Pero no sé si sabes que uno y uno no siempre son dos, y creo que nuestro resultado da decimales. Y aunque no tengo ni idea de cómo acabará esta historia nuestra (ni siquiera sé si tiene final), hay algo que deberías saber: no hay noche que no dibuje un corazón en tu espalda, ni día en el que no me apetezca besarte. Has hecho que vuelva a ser la niña romántica que lee a Neruda, y que escribe por alguien, por ti.

Y en el fondo sé que esto tiene fecha de caducidad, pero lo que me has dado es infinito, y ya está guardado bajo llave. Tus labios se quedarán conmigo aunque tú te vayas, y mi cama recordará tu silueta, deseosa de poder verte regresar alguna día, o alguna  noche.

Al fin y al cabo, ¿qué es la vida sin los sueños? ¿Y que son mis sueños ahora sin ti?