Del amor entre cobardes. Sí, de eso va lo nuestro. De querer que el otro nos dé lo que nosotros por miedo al rechazo no entregamos. Pero, ¿por qué nos asusta tanto ese acto? ¿Dónde quedó el amar por amar, el querer a una persona sin pedir nada a cambio? Con lo precioso que sería decirnos que nos queremos muy bajito al oído… o gritarlo a los cuatro vientos en medio de un montón de gente. Montarnos encima de un escenario para abrazarnos y presumir de lo que tenemos delante de todo el mundo… o brindarnos las caricias más tiernas donde nadie nos vea. Bañarnos juntos en el mar y salpicarnos a modo de juego… o saciar nuestra sed el uno con el otro. Subir a la montaña de la mano para así respirar el aire más puro… o prestarnos nuestro aire en forma de besos. Visitarte de forma sorpresa para decirle a todo el mundo lo maravilloso que eres… o decírtelo a ti y marcharme simplemente para que siempre lo recuerdes. Quererte día y noche… o quererte siempre.
De eso va lo nuestro, de soñadores que inventan historias que harían realidad con deseo, pero que no las realizan por miedo.
De eso va lo mío. De engañarme, de engañarte. De quererte como nadie, de ser la que menos te lo demuestra. De besarte, de quedarme con más ganas si paras. De acariciarte, de no querer dejar de hacerlo, pero aun así parar.
Sí, de eso va, pero también va de que me he cansado, y de que voy a comerte a besos porque es lo que realmente me apetece hacer, de quitar por una vez el miedo y confesarte que sí estoy enamorada de ti y que odio quererte tanto, pero que el odiarlo no hace que te quiera menos, si no que lo haga con más fuerza. Va de que esta noche eres mío, y que convertiré mi habitación en castillo porque ha entrado el rey de mi corazón. Va de que puede que no duré para siempre, pero dejaremos una huella imborrable el uno en el otro.
Va de dos personas, que aunque tengan miedo a quererse, se quieren más de lo que demuestran, y mucho más de lo que piensan.