Y respirar. Simplemente eso. Rodeada de gente insignificante, pero en frente de la persona que lo significa todo.
Decirle sin pronunciar palabra que quieres comértelo esta noche a besos. Y hacerlo.
La vida está llena de momentos que te dejan sin aliento, y la noche posee la mayoría de ellos. Algunos en forma de realidad, otros en forma de sueños, otros en sueños hechos realidad.
Gracias por ser mi sueño y mi realidad.